HomeCultura SexualCoitolalia “Me excito al oír tus sucias palabras”

Coitolalia “Me excito al oír tus sucias palabras”

Para Fernando, nunca ha sido suficiente, chupar, tocar, oler o mirar. Siempre ha tenido la necesidad de hablar durante el acto sexual, pero no hablar del día a día, ni de las noticias, en realidad no se comunica, sino que bombardea a su pareja con miles de palabras eróticas, dice lo que siente y le pregunta cómo quiere la penetración.

Para muchos puede resultar incómodo mantener relaciones con un sonido de fondo más allá de los gemidos o una simple música, ya que pueden desconcentrarse (reforzando la teoría de que algunos hombres no pueden hacer dos cosas a la vez) o simplemente no les sale de forma natural.

Mientras tanto, hay otros que simplemente no pueden cerrar la boquita y se ponen a describir cuanto movimiento hacen, te explican todos los pasos que van a dar para penetrar y pues sin duda usan todas las palabras que les cruzan por la mente.

Una nalgada puede resultar emocionante, un respiro cerca de la oreja puede ser escalofriante y excitante, un beso apasionado nunca está de más, pero una palabra bien dicha puede generar una punzada en el vientre que te haga sentir mil explosiones, como si de fuegos artificiales se tratara.

No es de locos, es verdad, que rico es que te expresen lo mucho que te desean, lo divino que es tu cuerpo o cuanto anhelan sentir tus fluidos correr por sus extremidades, “mójame completo, vente para mí, trágatelo todo”, existen tantas frases subidas de tono que pueden simplemente salir de su boca o la tuya cual ametralladora disparando.

Si hasta ahora no has experimentado esto, por pena o porque sencillamente pensabas que con los gemidos bastaba, pues hazlo, no te frenes, podrías comenzar por decir pocas cosas, por ejemplo lo mucho que te gusta que te penetre hasta el fondo o pidiéndole de manera muy caliente y sensual que te chupe la entrepierna o los senos, al principio puedes sentirte cortada pero te garantizo que poco a poco iras agarrándole el gusto.

Un lenguaje soez y dominante a la hora del sexo puede dejar en evidencia a cualquiera. A medida que pasa el tiempo, más crecemos y experimentamos, más puertas vamos abriendo en el plano sexual, unas resultan más excitantes y entretenidas que otras.

Mientras que ciertas cosas pueden resultar perturbadoras para ti, para otro grupo de personas pueden ser lo más cotidiano y normal de sus vidas, como es el caso de ciertas prácticas o parafilias, como la que acabamos de describir, la coitolalia.

Parafilia se define como un desvío de índole sexual. Se trata de una conducta íntima donde el placer se obtiene mediante una actividad diferente a la relación sexual en sí misma. Pero esto no quiere decir que si usted practica alguna de ellas, sea una persona cochina o enferma.

Parafilias como la coitolalia son consideradas inofensivas, aunque hay excepciones, aquellas que pueden generar daños físicos y/o psíquicos en alguno de los participantes del acto sexual, pasan el límite a lo inseguro.

Todos somos libres de experimentar y gozar en nuestra intimidad, siempre y cuando no afectemos a terceros. La palabra y los sonidos pueden no ser dañinos y a las pruebas nos remitimos o acaso ¿alguno ha probado ver una película porno sin sonido? Seguro que pierde toda emoción y atractivo sexual, las candentes imágenes pueden ponerte a tono pero después de unos minutos pierde toda la ciencia.

Entonces cabe preguntarnos ¿Qué sería del sexo sin esa amplia gama de sonidos?

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